Nicaragua: Un pueblo que lucha por sus derechos

Una ola de protestas ha adquirido fuerza en Nicaragua el pasado mes de abril, causando estragos a lo largo y ancho del país. Las causas de estas manifestaciones son el descontento del pueblo Nicaragüense con el presidente Daniel Ortega y los daños a la economía que según se dice, el propio gobierno ha causado.

José Yanez, Editor de Español

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Una ola de protestas ha adquirido fuerza en Nicaragua el pasado mes de abril, causando estragos a lo largo y ancho del país. Las causas de estas manifestaciones son el descontento del pueblo Nicaragüense con el presidente Daniel Ortega y los daños a la economía que según se dice, el propio gobierno ha causado.

«Las primeras protestas comenzaron porque el gobierno subió las tasas de cotización del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) para empleados, empleadores y para jubilados», mencionó Ana María, una ciudadana nicaragüense que, debido a la situación, decidió mantenerse en el anonimato y su nombre ha sido cambiado. «Por esta razón, los estudiantes y la población en general se sumaron a la causa de defender sus derechos, y todo esto resultó en el caos que ahora estamos viviendo».

De acuerdo con Ana María, cuando inició la primera protesta, los ancianos fueron agredidos por grupos afines al gobierno, y desde ese momento los estudiantes y la población en general empezaron a realizar manifestaciones pacíficas gritando consignas como: ‘Señor, señora, no sea indiferente, el INSS le roba en la cara a la gente’ en contra de las medidas impuestas por el gobierno. Resulta que desde ese momento, según ella, las manifestaciones empezaron a ser agredidas por la policía y paramilitares aduciendo que estas protestas alteraban el orden público.

 

«[…] Los estudiantes se sumaron al tomarse las universidades en señal de protesta y apoyar las injusticias represivas por parte del gobierno».

 

Los estudiantes se han visto muy involucrados en estas manifestaciones, recibiendo ayuda de parte de campesinos, trabajadores, empresarios y profesionales unidos con el propósito de lograr un cambio en el gobierno. Por el otro lado, se encuentran policías y paramilitares haciendo el uso de la violencia y la agresión contra los manifestantes. El descontento del pueblo ha crecido debido a las continuas muertes de estudiantes y gente inocente, que según se rumora, han sido causadas por la agresión de las fuerzas de Ortega.

«En realidad, el presidente [Ortega] no ha sido justo, ha cometido atropello en contra de los derechos humanos, […] por sobre todo la gran cantidad de muertes que se han sumado por defender sus derechos, […] y ha reprimido al pueblo de la libertad de expresión», señaló Ana Maria. «Por tal razón, el pueblo quiere que renuncie y que se adelanten las elecciones».

Aparte de las manifestaciones y de las varias muertes, hay muchos desaparecidos y presos políticos, entre los cuales también se encuentran estudiantes. El sitio web de BBC Mundo mencionó lo siguiente: «Durante meses, decenas de madres acamparon frente al centro de detención del Chipote, en Nicaragua, para averiguar por la suerte de sus hijos desaparecidos».

La situación en Nicaragua ha causado un incremento de violencia en varias regiones del país.

Ana María mencionó lo siguiente acerca de la reacción del gobierno hacia las protestas: «[El gobierno] persigue y encarcela a todas las personas que protesten. [Ortega] creó leyes que castigan con la pena de cárcel a todo el que ejerza la libertad de expresión y reclame sus derechos, o que no esté de acuerdo con el gobierno. Califican a las personas de terroristas. Incluso las personas ya ni pueden […] representar el patriotismo o portar banderas del país».

Debido a la violencia extrema, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, velando por la seguridad de los misioneros que sirven en Nicaragua, optó por transferir a estos a un lugar más seguro. En una publicación oficial, comunicó lo siguiente:

«Debido a la situación que prevalece en Nicaragua, la Iglesia está en el proceso de reasignar a 169 misioneros fuera del país […].Todos los 158 misioneros que permanecen en Nicaragua están siendo trasladados a áreas seguras. La Iglesia continuará monitoreando de cerca las condiciones y desarrollos en Nicaragua. Oramos por todos los nicaragüenses».

David Quezada, un estudiante de Taylorsville, mencionó que se siente asustado con todo el conflicto político. «Se suponía que mi hermana iba a servir una misión en Nicaragua, pero no pudo hacerlo debido al conflicto» dijo; «ella fue reasignada a otra área».

En cuanto a la economía nicaragüense, el Diario de las Américas señala en su sitio web que la crisis ha provocado daños económicos estimados en más de 800 millones de dólares, según analistas. Destaca que los sectores más afectados son inversión externa, construcción, infraestructura vial, exportaciones y turismo. Solamente este último rubro acumula pérdidas por casi 300 millones de dólares. Por último, se estima que bajo el régimen de Daniel Ortega la economía de Nicaragua decaerá en un 4%.

«Muchos inversionistas extranjeros se han ido por la inseguridad que se vive en el país», comentó Ana María. «El sector turismo se ve afectado, nadie quiere venir a Nicaragua. Hoteles y restaurantes han cerrado, algunas empresas han despedido a sus trabajadores, o han disminuido salarios. Otros han emigrado en busca de mejores oportunidades y también porque están siendo objeto de persecución».

Por su parte, Quezada espera que al final echen [fuera] al presidente.

«La población entera se levantó para apoyar a sus ancianos y jóvenes».

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